El "espíritu de grupo"
Por lo general (y las escuelas no son la excepción), se confunde "espíritu de grupo" con "corporativismo". No es igual proceder en beneficio del grupo con un sentido solidario y respeto por la justicia, que defender a muerte a otros sólo porque pertenecen a la misma profesión o estrato social que nosotros.
Lo interesante de los grupos es que presentan diversidad en la homogeneidad, esto es, que estando ligados por alguna característica en particular, difieren (o son libres de diferir) en todas las demás.
¿Qué hace que las personas se unan en grupos, sociedades, clubes o asociaciones? Un interés común, ni más ni menos. Pero ésto no implica que deban estar de acuerdo en todo lo demás, ni que el interés que comparten les impida ver las fallas y limitaciones de los otros, las propias o las del grupo mismo.
El problema que se presenta en la escuela es que el interés común de una clase no es demasiado obvio. Una clase escolar, aún vista por los propios alumnos, no es sino una suma de individualidades unidas por el trabajo común, y en principio esta no es una fuerza demasiado motivadora. Es cierto que todos quieren "aprobar el grado", o "pasar de año", pero ésto no los une más que el "casarse y tener hijos", "estudiar en la universidad" o "llegar a fin de mes" pueda unir al resto de los humanos.
Las clases escolares son, en cambio, muy dadas al "corporativismo" más feroz, especialmente por una cuestión generacional, y aunque el sentimiento es natural y puede promover comportamientos altamente positivos debe despojárselo de todo tinte de fanatismo y arbitrariedad. Con lo dicho coexiste la universal tendencia al "corporativismo sexual", que hace que se defienda al congénere por el sólo hecho de serlo, y aquí, del mismo modo, es posible encontrar buenas intenciones... y de las otras. Así vista, una clase típica, en estado natural, es un conjunto de individuos que responde "en masa" y corporativamente sin meditar sus acciones y atendiendo sólo a los intereses inmediatos del conjunto.
Es necesario, entonces, dar un sentido profundo a la relación entre los alumnos que durante todo un año comparten aula y maestro; un sentido positivo, concreto y real, que frecuentemente se deja de lado porque se elije machacar sobre la idea del "espíritu de grupo" creyendo que con eso basta para alcanzarlo (método más emparentado con el lavado de cerebro que con cualquier otra cosa, y por ende ajeno por completo a la Educación).
Lo que proponemos no es novedoso (muchos maestros lo aprovechan, voluntaria o intuitivamente), y muy fácil de implementar. Basta con presentar a los niños, periódicamente, una reseña de sus avances en las distintas áreas del quehacer escolar (lengua, matemáticas, historia, sociales), en forma de un promedio numérico grupal, obtenido de las calificaciones acumuladas en un período, y proponerles que -en conjunto- busquen superar su propia marca, con los alicientes que sean oportunos (salidas especiales para la clase, diplomas para todos, alguna celebración en el aula, etc).
Puedes entonces aprovechar una de esas tardes lluviosas de que hablábamos para discutir con los niños los detalles de este proyecto, resaltando el valor del trabajo grupal en pos de un común propósito y la diversidad de formas personales que podrá adoptar este trabajo. Hazles ver la necesidad de ayudar a los otros como forma de ayudarse a uno mismo a alcanzar el objetivo; lo imperioso de discutir entre todos los problemas y las dificultades que cada miembro pudiera encontrar para cumplir con su tarea, y el valor de la "crítica constructiva". Muéstrales también que hay una ética superior que trasciende al grupo, y que ella no justifica actos oscuros o maliciosos, aún cuando se busque un bien para todos con estas acciones. En otras palabras, enséñales que "el fin no justifica los medios".
Insiste en estos conceptos a lo largo de todo el año. No limites su difusión a esta clase especial ni olvides el asunto a los pocos días, porque el éxito no depende del valor intrínseco del mensaje, sino de la constancia con que se lo implemente. Cada vez que un alumno tenga un logro especial, resalta cómo ésto influirá en el promedio general; también anímalos individualmente a superarse, pero no dejes de mencionar su posición dentro de la clase como partícipes del ideal que todos comparten.
Y si quieres enfatizar el concepto de "espíritu de grupo" aún más, elude toda competencia con otros grados o clases del colegio, promoviendo entre tus colegas la adopción de este método en conjunto, para que los resultados parciales se conjuguen en un Gran Total y sirvan para medir el progreso de la escuela toda. Si hay alguna competencia que promover, es la competencia contra uno mismo, en todos los niveles.

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