Domingo, 23 de Noviembre de 2008
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Competir vs Compartir

     Junta a tus alumnos en un círculo, muéstrales una golosina y hazles la siguiente propuesta:

     "Tengo este dulce, y quiero que ustedes lo disfruten. Hay dos opciones: o lo repartimos entre todos, o hacemos un concurso para que uno se lo lleve como premio. ¿Qué prefieren?"

     Es probable que, ante la pequeñez del objeto a repartir, muchos sugieran aceptar el concurso. Después de todo, dirán, a cada uno de nosotros no nos sirve mucho el pequeño pedacito de dulce que nos tocará si lo repartimos, y del otro modo uno, al menos, podrá comerlo todo.

     Ahora guarda el dulce en tu bolsillo y explica:

     "Es cierto, el dulce es muy pequeño. Pero... ¿hubieran contestado lo mismo de ofrecerles un enorme pastel?"

     Es más que posible que en este caso la mayoría opte por repartir el pastel antes que someterse a un procedimiento donde las chances juegan en contra de cada uno, y no es difícil entender por qué. Cuando se balancean los posibles beneficios de una situación contra los posibles inconvenientes, siempre se pierde menos cuando lo que se arriesga es poco. Perder una minúscula fracción de un dulce no es lo mismo que perder una porción considerable de pastel, y nadie elije voluntariamente competir por la torta... ¡cuando la torta es grande!

     ¿Cuál es la moraleja de este experimento? Si los guías bien en la conversación, la situación les deberá provocar al menos algunas de las siguientes reflexiones, en el nivel más adecuado a su edad.

  • Cuando compartir nos da un beneficio considerable, resignamos más fácilmente nuestras ambiciones de "tenerlo todo".
  • No sentimos envidia del que gana (al menos no con mucha fuerza), cuando estamos seguros de no haber perdido mucho.
  • Puede que al decidir compartir el pastel estemos pensando en nosotros mismos, pero no es menos cierto que nos da satisfacción ver que todos a nuestro alrededor han salido beneficiados. Nos sentimos partícipes de una decisión justa y equitativa, y eso nos hace felices.

     Por último, explica lo siguiente, con la expresión más seria de que seas capaz:

     "En realidad, yo quería anticipar sus reacciones, porque mañana traeré un pastel y lo pondré de premio en un concurso de matemáticas que he preparado. El alumno que saque las mejores calificaciones se lo llevará a su casa."

     Descontando las miradas de asombro e incredulidad (mantén tu cara de póker hasta las últimas consecuencias), es casi seguro que las quejas arreciarán contra tu persona. Muchos dirán que el resultado está "cantado", ya que Fulano, siendo el mejor en matemáticas, cuenta con todas las de ganar. Otros tantos se quejarán de su mala suerte (los que son diestros en Arte ó Lengua), y aún habrá quienes te echarán en cara desconocer las conclusiones sobre el tema que hace unos pocos momentos les hiciste deducir.

     Explica entonces que se trata de una broma, soporta los abucheos y luego pídeles que, una vez más, extraigan la "moraleja". Algo así debería surgir:

  • Una competencia no es justa si involucra a personas con disímiles oportunidades de triunfar.
  • Allí donde es posible compartir con beneficios considerables, la imposición de una competencia donde uno gana y el resto pierde es una arbitrariedad intolerable.
  • Si nos atenemos a una estricta justicia, debería haber competencias sólo entre pares, y tántas como categorías hubiera (una para Lengua, otra para Historia, etc), de modo que todos tuvieran cuando menos una oportunidad de ganar)
  • El ideal sería dar no sólo la chance de ganar, sino que en efecto todos ganasen alguna vez (lo cual contradice el espíritu mismo de la competencia).

     La clase debería concluir aquí, pero seguramente caben algunas reflexiones adicionales, y muy en especial ésta: ¿Cuántas veces recurres, como maestro, al expediente de promover una competencia, cuando otras opciones mucho más educativas están a tu alcance? A menudo nos atenemos demasiado al pie de la letra a ese sofisma tan conocido de "lo importante es competir", y nos olvidamos que lo importante es compartir.