Sábado, 11 de Octubre de 2008
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Resolución de Conflictos

     Una clase es un pequeño mundo. Durante varias horas al día, la mayor parte del año, los alumnos y su maestro comparten situaciones muy diversas en un clima que puede ser todo lo distendido que se quiera, pero que también incluye momentos de tensión y crisis.

     Como todo grupo humano, una clase debe poseer sus propios recursos para resolver los conflictos que se le presenten, especialmente aquellos que afectan la armonía y las buenas relaciones entre los miembros del grupo.

     Los expertos en Resolución de Conflictos sugieren respetar una serie de reglas simples cada vez que dos o más personas se enfrentan a este tipo de situaciones.

     Es una buena idea que cada clase disponga de horarios especiales (una vez al mes, salvo que surjan problemas urgentes), para una reunión grupal donde se intente detectar conflictos en su etapa incipiente. Estas reuniones podrían ser dirigidas por el maestro bajo la supervisión y guía de los psicopedagogos o psicólogos institucionales, donde los hubiere.

     Las reglas para esta actividad son las usuales: sentarse en círculo, hablar por turno, no interrumpir ni acusar a los demás, ser breve y atenerse sólo a los hechos, respetar la autoridad del maestro y las opiniones de los compañeros. En caso de detectarse algún problema que no pueda ser resuelto en el momento, deberá definirse un curso de acción claro y un cronograma que conduzca a la solución en el menor tiempo posible.

     Esta actividad, por sí misma, no garantiza una armonía perfecta en la vida diaria de una clase, pero es especiamente útil para atacar los problemas de fondo. Cuando los conflictos sean acuciantes siempre deberá buscarse una solución inmediata o a corto plazo, sin olvidar jamás que, aunque todo parezca arreglado, deberá reconsiderarse el asunto de vez en cuando para comprobar la marcha del proceso y reforzar los resultados. Las reuniones mensuales servirán a este efecto, cuando los otros temas se hayan agotado.