Ideario
La Biblioteca de Alejandría fue, durante varios siglos,
el centro cultural y científico de la humanidad. A ella concurrían
en peregrinación los estudiosos, estudiantes y filósofos
de todo el mundo antiguo para aprender e investigar, y no pocas visicitudes
hubieron de pasar sus miembros en el afán de incorporar conocimientos
a sus atiborradas estanterías.
El propósito que guiaba a los bibliotecarios
era noble: concentrar los conocimientos de la humanidad y ponerlos al
servicio de todos aquellos que pudieran acrecentarlos o desarrollarlos,
no para beneficio de un solitario monarca, ni para el de una elite, sino
para el de todos los hombres, grandes o pequeños, ricos o pobres,
nativos o extranjeros. Pero además, la venerada Biblioteca era
un sitio de investigación, de estudio, de infatigable debate en
pos de la verdad.
Inspirados en esas tareas es que
creamos Nueva Alejandría. Porque somos maestros conocemos de cerca
los problemas de la educación contemporánea. Sabemos de
lo arduo que resulta conjugar los viejos métodos con las nuevas
tecnologías.
Estamos al tanto de las marchas y contramarchas que se han producido
en lo que los anglosajones llaman CAI (Computer Aided Instruction),
la Educación Asistida por Computadora, de las dificultades teóricas
que plagan los gabinetes de computación de nuestro país
y del mundo entero, de los errores pedagógicos que han producido
una generación que dispone de toda la información al instante,
pero que carece de interés y método para procesarla eficazmente.
No se nos escapan ni los apremios económicos de la Escuela en
Hispanoamérica ni los de las familias de sus alumnos, y no ignoramos
la débil formación de sus dirigentes, muchos de los cuales
jamás han pisado un aula, o no lo hacen desde hace décadas.
Creemos, finalmente, que es hora de acabar la retórica pedagógica,
plagada de neologismos, sofismas y verdades a medias, y volcar la experiencia
real y concreta, probada en clase (y no con silogismos), para brindar
a docentes, padres y alumnos un medio informático verdaderamente
educativo.
La filosofía educativa de nuestra
empresa, Nueva Alejandría,
puede explicarse en unas pocas líneas:
Enseñar a pensar, porque si bien la inteligencia es la esencia
de lo humano, tan innata como la vista o el olfato, sólo un método
riguroso la convierte en pensamiento racional.
Enseñar a pensar sobre cosas concretas, porque el pensamiento vacío
de contenido no da frutos, y las más de las veces sólo
conduce al error.
Enseñar a amar el conocimiento, porque la búsqueda de la
sabiduría debe ser permanente, y sólo la fuerza del amor
nos hace soportables sus arideces.
Enseñar a conocerse a uno mismo, porque el conocimiento de las
cosas nos incluye, y somos el único objeto del conocimiento al
cual podemos acceder en forma completa.
Enseñar a proyectarse en los demás, porque cultivar el altruísmo
es la única forma de poner en acción nuestro conocimiento
del mundo y de sus cosas.
Deseamos brindar un espacio para todos
bajo estas consignas. Un espacio serio, y comprometido. Las nuevas tecnologías
nos abren las puertas de un territorio extenso pero frío: el de
la información
instantánea y completa. Pero si hemos de conservar y acrecentar
nuestro carácter de humanos debemos, inevitablemente, asumir como
un deber cultural el interpretar esa información, alejándonos
de la tentación de ser sólo sus consumidores. Nueva Alejandría,
como la Alejandría original, será repositorio del conocimiento,
pero sobre todo ámbito de estudio y reflexión.
Nuestro espacio, el de ustedes, es infinito.
|