Documento AdicionalContiene una EjercitaciónPara alumnos de 15 a 18 añosHistoria e Historiografía

El Rosismo

Brigadier Don Juan Manuel de RosasEl rosismo, entendido como una peculiar expresión urbana del caudillismo rural latinoamericano del siglo XIX, ha sido siempre uno de los temas que mayor polémica ha generado entre los investigadores, ensayistas y pensadores argentinos. Considerado en gran medida como responsable del rumbo que la sociedad argentina tomó en dicha centuria, los historiadores han tendido a aprehender la figura de Rosas a partir de sus propias militancias y estrategias políticas del momento. De esta manera, pudo convertirse en símbolo de dictadura y violencia política, en bandera del nacionalismo político y económico, en expresión de la opresión de las clases dominantes, o en emergente de una sociedad eminentemente autoritaria.

Veamos a continuación cuatro posturas diferentes sobre la figura de Juan Manuel de Rosas .

1) Domingo Faustino Sarmiento, "Facundo. Civilización y barbarie", Madrid, Hyspamérica, 1982, pp.9 y 11 (primera edición en 1845).

Sarmiento representa la visión de los intelectuales liberales decimonónicos, para quienes el caudillismo era la máxima expresión del atraso en que se hallaban inmersas las sociedades latinoamericanas, hecho que las asimilaba a los despotismos asiáticos. No obstante, una característica del rosismo agravaba sus responsabilidades a los ojos de Sarmiento. Mientras que Facundo Quiroga era el emergente de la barbarie, Rosas era hijo de la culta Buenos Aires. Si aquél era caudillo por naturaleza, Rosas lo era por opción. Si aquél era expresión de la naturaleza, éste lo era del calculo maquiavélico y de la conveniencia política.

 

"¡Cierto! Facundo no ha muerto; está vivo en las tradiciones populares, en la política y revoluciones argentinas; en Rosas, su heredero, su complemento; su alma ha pasado a este otro molde, más acabado, más perfecto; y lo que en él era sólo instinto, iniciación, tendencia, convirtióse en Rosas en sistema, afecto y fin. La naturaleza campestre, colonial y bárbara, cambióse en esta metamorfosis en arte, en sistema y en política regular capaz de presentarse a la faz del mundo como el modo de ser de un pueblo encarnado en un hombre que ha aspirado a tomar los aires de un genio que domina los acontecimientos, los hombres y las cosas. Facundo, provinciano, bárbaro y valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él; por Rosas, falso, corazón helado, espíritu calculador, que hace el mal sin pasión y organiza lentamente el despotismo con toda la inteligencia de un Maquiavelo".

2) Julio Irazusta, "Ensayo sobre Rosas y la suma del poder", en Ensayos históricos, Buenos Aires, Eudeba, 1968 (primera edición en 1935), pp.18-19.

Julio Irazusta es representante de la corriente historiográfica que en Argentina se conoció como revisionismo histórico. Los revisionistas buscaron re-escribir la historia argentina según moldes diferentes a los de la historiografía liberal decimonónica, que hundía sus raíces en Sarmiento y Mitre. De esta manera, los héroes de ésta última versión de la historia se transformaron en villanos, y los villanos de la historia liberal adquirieron el carácter de héroes para el revisionismo. No es de extrañar que la mirada que Irazusta dirige sobre Rosas es la única visión positiva que hallamos en estos fragmentos seleccionados. Para el autor, Rosas logró construir la unidad nacional argentina de la única manera en que puede cumplirse dicho objetivo: por el uso de la fuerza. Por ello, Rosas es comparado con Richelieu y con Bismarck.

 
"La unidad del país estaba en peligro. Ahora bien, como lo dice Hegel en su folleto sobre la Constitución alemana de 1802, los hechos necesarios para procurar una unificación no son jamás hijos de la reflexión, sino de la violencia. Los alemanes de principios de siglo, como los argentinos de la época de Rosas, sólo conocían el aislamiento. Y el filósofo dice con tal motivo: 'sería preciso unir sus pueblos con la fuerza de un conquistador y obligarlos a sentirse partes integrantes de Alemania. Ese nuevo Teseo...deberá tener bastante carácter para soportar el odio que soportaron Richelieu y otros grandes hombres, que destruyeron los particularismos y los intereses egoístas de los hombres'. Y en otro pasaje: 'aquí no puede tratarse de elegir los medios. Miembros gangrenados no puede curarse con agua de Lavanda' (...). Por un azar feliz, el Teseo que Hegel llamaba a la vida para bien de su patria no presentaría las características más desagradables que son habituales en hombres de su tipo, y que él estaba dispuesto a aceptar sin asco. Sin duda, Bismarck, que fue el que respondió a su invocación, mereció ser llamado "canciller de hierro". Porque se inició anunciando que los grandes problemas de su tiempo no se resolverían por decisión de mayoría sino (como lo hizo) "por el hierro y por la sangre". Porque fue un conquistador que obligó a todos sus compatriotas a sentirse partes integrantes de Alemania...".

3) Rodolfo Ghioldi, "Juan Manuel de Rosas", Soviet. Organo del Comité Central del Partido Comunista Argentino, año II, n.10, octubre 1934, p.21.

Rodolfo Ghioldi fue un dirigente histórico del Partido Comunista Argentina. Su visión sobre el rosismo adquiere una connotación marcadamente negativa, pero por motivos diferentes a los del liberalismo sarmientino. Rosas emerge como un verdadero señor feudal, que imponía el dominio de la clase de los estancieros sobre los peones y trabajadores rurales.

 

"Era Rosas, pues, un caudillo feudal poderosísimo, con asiento en la provincia de Buenos Aires, pegado al puerto. Otra cosa contribuyó a acrecentar su prestigio y llegar a ser el vocero de su clase: era el 'hombre del Orden' por antonomasia. El Orden: esa es su más alta majestad. El título que emplea desde el gobierno no es accidente: 'restaurador de las leyes'. El lema en su estancia es: 'no alborotadores, ni cuzcos, ni doctores'. Castigaba en ella inexorablemente cualquier delito contra la propiedad. En su proclama a los milicianos de 1822, los previene Rosas contra los 'innovadores, tumultuarios y enemigos de la autoridad. ¡Odio eterno a los tumultos! ¡Amor al orden¡ ¡Obediencia a las autoridades constituidas!'. En las estancias, exigíase la omnipotencia del Orden: el gaucho nómade pasaba a ser peón asalariado. Y por eso mismo exigíase sumisión al Orden en todo el país, pues sólo el Orden podía acorazar a la clase dominante contra los excesos y peligros de una probable revuelta campesina (...). El Orden debía permitir a la clase de los hacendados resolver en su favor las violentas contradicciones despertadas con la revolución, aniquilando la posibilidad de revueltas campesinas".

4) John Lynch, Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986, p.15.

John Lynch es un ejemplo de la producción sobre el rosismo realizada por los historiadores actuales. Este investigador inglés ha sentido siempre un marcado interés por la historia latinoamericana, y ha dedicado al tema gran parte de su producción histórica. De todas maneras, resulta curioso que el desapasionamiento propio de un historiador extranjero es reemplazado por la reutilización de la historia inglesa como elemento clave para la comprensión del Rosismo. Aquí no es Maquiavelo ni Bismarck ni Marx el cristal a partir del cual se mira a Rosas, sino Thomas Hobbes, el autor del Leviatán (1651).

 

"La literatura inglesa describió, más que interpretó, a Rosas. Para encontrar una explicación, el estudioso debe recurrir a un filósofo político que escribió un siglo y medio ante de que naciera Rosas. La condición natural del hombre, tal como fuera caracterizada por Thomas Hobbes en 1651, era una casi perfecta descripción de la Argentina después del colapso del poder español en 1810 y antes del advenimiento de Rosas en 1829: 'durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que mantenga a todos ellos bajo el temor, se encuentran en aquella condición llamada guerra; y qué guerra, ya que es de cada hombre contra cada hombre'. La afirmación de los derechos individuales se convirtió en anarquía, interrumpida solamente durante breves intervalos de gobierno efectivo, y la anarquía alcanzó un punto en el que ningún hombre ni su propiedad se encontraban a salvo de los ataques enemigos. La única forma de defenderse a sí mismos de los daños provocados por otros y de la invasión de extraños fue ceder sus derechos de gobierno y conferir todo el poder a un solo hombre. ' Porque mediante esta autoridad, otorgada por cada individuo particular en el Commonwealth, es tanta la fuerza y el poder conferidos y de que dispone que, por el terror que ello produce, es capaz de controlar las voluntades de todos ellos, de lograr la paz interior y la mutua ayuda contra los enemigos exteriores".

Actividades sugeridas con los alumnos

La enorme riqueza de estos breves párrafos permite pensar diversas actividades para realizar dentro y fuera del aula:

a) los autores explicitan con claridad sus fuentes teóricos-ideológicas: Maquiavelo en el caso de Sarmiento; Hegel, Richelieu o Bismarck en el caso de Irazusta; Marx en el caso de Rodolfo Ghioldi; Thomas Hobbes en lo que respecta a John Lynch. Los alumnos pueden investigar sobre el pensamiento de dichos autores, y eventualmente leer algunas páginas seleccionadas de sus obras capitales. Sugiero, por ejemplo, el capítulo XV de El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo (1516), los capítulos XIII y XVII del Leviatán, de Thomas Hobbes (1651) o la primera parte del Manifiesto Comunista, de Carlos Marx (1848), titulada "Burgueses y proletarios".

b) cada uno de los autores emplea conceptos claves que organizan la totalidad de su discurso: barbarie o despotismo (Sarmiento), unidad nacional (Irazusta), clase dominante (Ghioldi), anarquía y gobierno efectivo (Lynch). Los alumnos pueden tratar de descubrir por su cuenta éstos y otros conceptos, y ensayar luego una definición según el pensamiento de cada uno de los autores.

c) en cada texto pueden hallarse ciertas frases claves de relativa complejidad, que los alumnos pueden dedicarse a analizar específicamente. Algunas de estas frases pueden ser: ·

"La naturaleza campestre, colonial y bárbara, cambióse en esta metamorfosis en arte" (Sarmiento)

"Porque se inició anunciando que los grandes problemas de su tiempo no se resolverían por decisión de mayoría sino (como lo hizo) "por el hierro y por la sangre" (Irazusta)

"Otra cosa contribuyó a acrecentar su prestigio y llegar a ser el vocero de su clase: era el 'hombre del Orden' por antonomasia" (Ghioldi)

"La condición natural del hombre, tal como fuera caracterizada por Thomas Hobbes en 1651, era una casi perfecta descripción de la Argentina después del colapso del poder español en 1810" (Lynch)

d) Finalmente, la variedad y diversidad de opiniones sobre la misma figura histórica ofrece condiciones ideales para la organización de un debate en clase, en el que los alumnos expresen su opinión sobre cada una de las visiones seleccionadas, optando por alguno de los autores y justificando en cada caso los motivos de la elección.

Documento Si desea levantar un documento con las cuatro citas anteriores apto para imprimir, presione AQUÍ



Copyright 2000, NAL Educativa S.A. Todos los derechos reservados
Prohibida su reproducción total o parcial

Consultas y comentarios: sociales@nalejandria.com