Éste
es sólo un breve análisis de los deseos de las familias de
nuestros alumnos en la escuela porteña.
La
escuela actual es el resultado de un cambio en la sociedad
| "Oh. , qué novedad" dirán
los que lean esta proposición.
Pero... ¿alguien se detuvo a pensar seriamente en el porqué verdadero del cambio en la escuela actual? En el siglo XIX y a comienzos del XX, la familia fue el núcleo formador de la sociedad de esa época. Los roles estaban predeterminados y eran poco móviles. La madre cuidaba a sus hijos. (Posiblemente, de ahí venga lo de "mamá me ama"). El padre trabajaba afuera. Los hijos iban a la escuela, preferentemente en el turno mañana, almorzaban en sus casas y, luego de jugar en la vereda o el potrero, se bañaban, escuchaban radio, y, a dormir temprano. Ahora comparemos esta rutina con la de un chico de hoy. Constitución familiar PADRE:
a)Vive en la casa pero trabaja afuera durante más de cuatro horas diarias, lo cual le dificulta el seguimiento de la educación de su hijo. b)Vive en la casa, no trabaja afuera, pero tiene distintas ocupaciones(como ser estudio, gimnasia, peluquería, reuniones sociales, etc. que la mantienen fuera del hogar por más de cuatro horas. Ésta es parte de la realidad familiar con que se encuentra la escuela hoy, (sin considerar casos menos frecuentes, como los de incorporación de nuevas parejas, cesión de los hijos a abuelos y parientes, etc.) Y, a causa de esta realidad, los chicos tienen necesidades que la escuela no está preparada para resolver adecuadamente. En este contexto social, la escuela debería enseñar a comer, a higienizarse, a respetar horarios, marcar límites, crear hábitos y conductas responsables, y, también debería estar capacitada para cubrir las necesidades de afecto, de alimentos, y detectar problemas de salud que pueda presentar el niño. Por otro lado, las exigencias hacia la institución escuela no terminan aquí. Además de enseñar los conocimientos mínimos, debería ofertar actividades extraescolares, (idioma, gimnasia, teatro, artes), que prolongarán en una o dos horas la estadía del niño en la escuela. El resultado de este esquema es fácilmente deducible: El niño está aproximadamente entre ocho y diez horas en la escuela; viaja alrededor de una hora, ve televisión entre dos y tres horas; duerme entre seis y ocho horas y comparte con su familia entre cuatro y seis horas. Hay una discusión no resuelta acerca de la cantidad y calidad del tiempo compartido. No creo que mucho tiempo a desgano sea más beneficioso que compartir poco tiempo en forma agradable pero pienso, y tal vez me equivoque, que esas cuatro o seis horas en que la familia está bajo un mismo techo, a veces, hacen surgir los problemas que cada uno de los integrantes traen de afuera, más los que haya entre ellos; lo que transforma a esas pocas horas en un fastidio que todos desean eludir, inclusive los hijos. En lugar de compartir inquietudes, solucionar conflictos, o ahondar el conocimiento de las inquietudes personales de los miembros, esas son las horas del reproche, del darse cuenta de qué poco se conocen unos a otros, de la incapacidad o del desinterés para resolver situaciones conflictivas. ¿Soluciones? Volver al antiguo modelo familiar...
Adaptarse... Resistirse... Dejar hacer... No sé cuál o cuales son. Espero sus comentarios. |
