
Colombia Popular - Servicio Informativo del Ejercito de Liberacion Nacional
Historia del movimiento insurgente en Colombia
El nacimiento de la guerrilla moderna
Del avance guerrillero a la tregua de 1984
El auge del movimiento popular
La guerra sucia: Estrategia del Estado
1987: Se conforma la Coordinadora Guerillera Simón Bolívar
Sin justicia no puede haber paz
A pesar de todo la guerrilla ha crecido
En 1948, los oligarcas del país mandan a matar al lider popular Jorge Eliecer Gaitán que en esta época es la esperanza de millones de colombianos para alcanzar cambios sociales. Sigue la llamada violencia (1948-53) que cobra la vida de por lo menos 200.000 personas. Otra vez se está masacrando a la población colombiana con el pretexto de una lucha entre liberales y conservadores. Pero otra vez es una guerra de los terratenientes contra el pueblo.
Lo mas importante de esta última guerra civil es el hecho que en varias partes del país surgen grupos campesinos independientes que se defienden contra el terror de los poderosos. Ellos son la primera célula de la guerrilla colombiana de hoy. Varios grupos de autodefensa campesina, nacidos en los años 40 y 50, no entregan sus armas después del acuerdo bipartidista entre conservadores y liberales que da vida al llamado Frente Nacional. Mientras que los 2 partidos grandes van rotando en el gobierno, crece la resistencia de abajo. En el campo se mantiene el poder de los campesinos autoorganizados que crean Repúblicas Independientes.
Mientras tanto nace a principios de los 60 un
movimiento popular amplio contra el Frente Nacional de la
oligarquía. Es el Frente Unido del Pueblo, liderado por
el cura revolucionario Camilo Torres. Moviliza decenas de miles
de obreros/as, pobladores, estudiantes y campesinos/as que juntan
su grito contra la injusticia social y el régimen bipartidista.
Ambos movimientos se vuelven a convertir en objetivos del terror:
La República Independiente campesina de Marquetalia es
aniquilada por el ejército en 1964, Camilo Torres como dirigente
del FUP recibe una serie de amenazas de muerte hasta que decide
retirarse al campo donde existe un primer grupo del ELN.
En 1964 nacen las primeras dos organizaciones guerrilleras modernas:
Algunas autodefensas campesinas influenciadas por el Partido
Comunista conforman las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia - Ejército del Pueblo.
Al mismo tiempo surge un foco guerrillero, inspirado por la
revolución cubana pero igualmente vinculado a la histórica
resistencia campesina en el departamento de Santander. Se llama Ejercito
de Liberación Nacional, proclama la estrategia del Che
Guevara para derrocar al gobierno colombiano y gana mucha
simpatía por la integración del cura Camilo Torres en 1965.
(Camilo Torres cae en su primer combate, el 15 de febrero de
1966).
En 1967, con la división internacional de los partidos
comunistas entre "pro-soviéticos" y
"pro-chinos" nace una tercera organización, el Ejército
Popular de Liberación de pensamiento maoista. En poco tiempo
logra extenderse particularmente en los departamentos de la Costa
Atlántica.
Los tres grupos tienen su presencia principal en el campo. Es un hecho muy importante para entender la actualidad colombiana. En muchas ocasiones , se ha constatado que esta característica es una gran limitación del movimiento insurgente. Se dice que la guerrilla es campesinista, que se retiró de las ciudades, que no tiene respuestas para los problemas urbanos. Esta crítica hasta cierto grado es correcta. Pero tampoco se debe olvidar que siempre ha sido muy difícil mantener una organización clandestina en las ciudades donde la represión es mucho mas fuerte. Además siempre ha habido también una repercusión importante de la guerrilla en las capitales colombianas - desde los años 60 hasta hoy.
En los 70, nacen otras organizaciones guerrilleras mas que se
distinguen de las ya mencionadas por su pensamiento político y
su forma de accionar. La mas importante es el Movimiento 19 de
abril, muy popular en el exterior por sus acciones
espectaculares como la toma de la embajada dominicana 1980 y su
presencia urbana.
A pesar de las divisiones internas en el movimiento guerrillero y
las diferentes crisis de las organizaciones, la guerrilla se
convierte en un peligro real para el gobierno.
En 1977 se da una huelga general que expresa el descontento
generalizado de la población colombiana. El entonces presidente
Turbay Ayala (1978-82) reacciona con una nueva etapa de
represión. Comienzan las desapariciones de opositores, se
generaliza la tortura y se decretan nuevan leyes
"anti-terroristas". Pero a contrario de lo que se
podía esperar, se extiende la resistencia en todo el territorio
colombiano. En estos años es sobre todo el M-19 que agudiza la
guerra contra el régimen. En el sur, la guerrilla se convierte
en un pequeño ejército y se acerca tremendamente a algunas
capitales departamentales.
La administración del conservador Belisario Betancur entiende el
peligro inmanente del avance guerrillero. La experiencia
nicaraguense todavía está reciente, en El Salvador reina la
guerra civil y, por ello, Betancur busca una salida para
neutralizar al movimiento insurgente.
Propone un proyecto realmente audaz. Decreta una amnestía
general para los presos políticos, entre ellos muchos dirigentes
guerrilleros, y busca negociaciones directos con el movimiento
armado.
De hecho logra dividir así a los grupos guerrilleros. En 1984,
las FARC-EP, el M-19 y el EPL entran en tregua, mientras que el
ELN (y dos organizaciones pequeñas más) rechazan la propuesta
que - segun ellos - llevará a la desmovilización del movimiento
popular.
Son años muy movidos. En todo el territorio se extiende el
movimiento popular. Son obreros/as, cristianos/as, feministas,
negritudes, indígenas y pobladores que se toman las calles.
Socialistas, comunistas y ex-militantes de las FARC-EP dan vida a
la organización política Unión Patriótica.
Simpatizantes del EPL se presentan como Frente Popular en
las elecciones municipales. Y los oponentes de la tregua
conforman el movimiento político A Luchar!
El gobierno Betancur juega un doble juego. Mientras que se
presenta como gobierno reconciliador ante el mundo, promueve la
conformación de grupos paramilitares y da comienzo a la guerra
sucia.
1984 es la fecha de nacimiento del movimiento terrorista
para-estatal mas cruel del mundo. Una alianza de militares,
terratenientes, servicios secretos y narcotraficantes levantan
centenares de grupos paramilitares que a diferencia de los
escuadrones de muerte centroamericanos no se limitan al asesinato
político y la masacre. Ejercen un verdadero poder territorial.
En decenas de municipios colombianos, los paramilitares empiezan
a controlar la vida cotidiana. Puerto Boyacá en el Magdalena
Medio (centro del país) y las zonas ganaderas de Córdoba (Costa
Atlántica) se convierten en estados paramilitares dentro de un
estado de pseudo-democracia.
A mediados de los 80, son asesinados los
principales líderes de la izquierda como el presidente de la
Unión Patriótica, Jaime Pardo Leal, y los voceros políticos
del M-19 y del EPL, en aquel momento en tregua. El ejército
hostiga permanentemente a los campamentos guerrilleros, violando
así el acuerdo de tregua. Al mismo tiempo comienzan las masacres
indiscriminadas contra sindicalistas y campesinos en zonas de
conflicto.
De esta manera, la UP ha perdido mas de 2000 diputados,
concejales y activistas desde 1984. En total se calcula que han
sido mas de 30.000 muertos por las actividades paramilitares, no
solo activistas populares sino también homosexuales,
prostitutas, pequeños delincuentes y niños de calle.
Hoy se sabe que las principales masacres paramilitares han sido
dirigidas directamente por el ejército. Los documentos de los
organismos de derechos humanos y de la misma justicia colombiana,
basados en los testimonios de diferentes dirigentes
paramilitares, inculpan a generales tan importantes como Jesús
Gil Colorado (jefe del ejército hasta 1994) y Farouck Yanine
Díaz (primero jefe de la V.Brigada en Bucaramanga y luego
docente de la Escuela Interamericana de Defensa en
Washington).
Lo mas grave es que estos protagonistas de la guerra sucia
disfrutan de la mas completa impunidad. Si no fuera por las
presiones internacionales, ni siquiera se darían las mínimas
investigaciones judiciales que hemos podido ver. El único
militar que realmente ha sido castigado por sus crimenes de lesa
humanidad, fue el general Jesús Gil Colorado que fue matado por
un atentado de las FARC-EP cerca de Villavicencio/Meta en 1994.
Suena cruel, pero es la triste verdad: Si no hubiera acciones
guerrilleras de este tipo, el ejército pasaría totalmente
impune.
Son estas condiciones de guerra sucia y
hostigamientos militares que pronto llevan al fin del proceso de
paz. Después de un año de tregua, el M-19 y el EPL vuelven en
1985 a la actividad armada por que no ven una disposición real
del gobierno para una democratización del país.
Se conforma la Coordinadora Nacional Guerillera, intergrada
principalmente por el M-19, el EPL y el ELN. En 1987 se juntan
las FARC a esta iniciativa de unidad y surge la Coordinadora
Guerrillera Simón Bolívar. Ya que el gobierno no puede
presentar soluciones sociales en los 80, se extiende la lucha
armada. El ELN, por ejemplo, que tenía unos 4 frentes a
prinicipios de los 80 supera los 30 frentes guerrilleros en 1990.
A pesar de tener una estrategia totalmente diferente, también
las FARC-EP viven un crecimiento impresionante. En el mismo
período, alcanzan tener 50 frentes habiendo partiendo de unos 20
en 1980.
La guerrilla se convierte en muchos territorios en un contrapoder
palpable y masivo.
Es el desgaste del movimiento popular - una consecuencia de la
guerra sucia y del desmoronamiento del mundo
"socialista" - que a pesar de este crecimiento, lleva a
una crisis del movimiento insurgente.
Particularmente el M-19 queda muy debilitado entre 1985 y 1989.
Pierde la mayoría de sus dirigentes y busca negociaciones
incondicionadas con el gobierno. 1991 se desmoviliza y se
convierte en un partido político, la Alianza
Democrática-M-19 que en las primeras elecciones alcanza algo
mas de un 10% de los votos.
No es tanto el peso real del M-19 sino las repercusiones
políticas de esta desmovilización que ponen en crisis a toda la
guerrilla colombiana. El "eme" tenía reputación
internacional, mucha simpatía en las ciudades, pero luego
solamente simbolizaba una gran mentira ante el país: Que la
desmovilización guerrillera llevará a la paz con justicia
social.
Hoydía se puede constatar que el proceso de paz del M-19 fue
otro engaño de la oligarquía. El dirigente principal del
"eme" y candidato para la presidencia, Carlos Pizarro
Leongomez, fue asesinado por sicarios poco después de su
integración a la vida legal porque los partidos del gobierno
temían su popularidad. Además no se dió ningún cambio social
que haya mejorado las condiciones de vida de los pobres. Ni
siquiera en el campo de los derechos humanos, la legalización
del M-19 pudo moderar la poliítica estatal. La guerra sucia hoy
es mas cruel que nunca.
Pero en 1990, la estrategia del M-19 todavía lograba convencer.
Se desmovilizaban 2 pequeñas organizaciones guerrilleras mas y
se dividió el EPL. Hubo terribles procesos de descomposición
social entre los ex-guerrilleros. Desmovilizados del EPL pasaron
a trabajar para el paramilitarismo en Urabá. Otros grupitos de
milicianos o ex-combatientes se convertían en delincuentes. Esto
se dió por un lado por que el estado no les presentaba
alternativas reales pero por el otro también por que las
organizaciones guerrilleras cometieron terribles errores. El
autoritarismo de las organizaciones y la falta de
concientización entre los combatientes llevó a que muchos de
ellos se descomponían así. Eso es una autocrítica del mismo
movimiento guerrillero de hoy.
A pesar de todos estos problemas, la gran mayoría de las
fuerzas de la Coordinara Guerrillera Simón Bolívar
(integrada desde entonces por las FARC-EP, el ELN y la minoría
del EPL, dirigida por Francisco Caraballo) mantienen la actividad
militar sin oponerse a dialogos con el gobierno.
En 1991, la CGSB comienza una serie de negociaciones con el
estado. Este proceso quedará roto unilateralmente por el
gobierno Gaviria en 1993. A diferencia del "proceso de
paz" con el M-19, la propuesta de la CGSB parte del analisis
que la lucha armada no es la razón sino la consecuencia de la
violencia. Es decir, la violencia surge por las desigualdades
sociales y el terror oligarca contra los movimientos populares.
Por ello, los grupos armados son legítimas formas de resistencia
popular.
En estas circonstancias, la desmovilización guerrillera no tiene
ningún sentido. La única vía de pacificación es la
democratización radical del país, el fin de la represión
anti-popular, el castigo de los responsables de la guerra sucia y
una política económica a favor de las mayorías.
Las estadísticas apoyan esta argumentación. El politólogo de
la Universidad Nacional, Eduardo Pizarro, señaló hace poco que
solo una mínima parte de los hechos de violencia se deben al
conflicto armado entre el ejército y la guerrilla. La gran
mayoría de los muertos son víctimas de la guerra sucia, de la
"limpieza social" o de la delincuencia causada por la
miseria.
Hoydía la guerrilla colombiano es mas fuerte que nunca. En
gran parte, esto se debe a la represión gubernamental. En
Colombia, prácticamente no existen espacios legales para la
oposición. El sindicalista, la cristiana, el estudiante
universitario o la pobladora de un barrio marginal - todos están
amenazados/as. El sitio mas seguro para un opositor colombiano es
la selva y la lucha armada. Y eso no es un cuento exagerado, es
la triste verdad.
Como no quedan otras vías, las organizaciones de la CGSB se han
ido preparando en los últimos años. Según el mismo gobierno,
en mas de 500 de los 1000 municipios colombianos hay presencia
guerrillera.
Además se acercan a la ciudades. La guerrilla está en la
periferia de Bogotá, Cali y Medellín. En los barrios populares
han surgido milicias urbanas y las FARC-EP han empezado ataques
con unidades irregulares en el mismo área urbano de Bogotá.
Mientras tanto, en muchas partes del campo, la guerrilla ejerce
funciones de gobierno y administra los bienes. El que haya pasado
por allí podrá constatar, que a pesar de las limitaciones
innegables, la guerrilla lo hace con mucho mas eficacia y
honestidad que la clase política tradicional. El movimiento
insurgente se ha convertido en nuevo poder, en contragobierno y
en una fuerza militar palpable que impedirá una pacificación a
sangre y fuego como la quiere el gobierno. El movimiento armado
es un hecho real y legítimo en las condiciones sociales de
Colombia. No quiere que siga la violencia y paradóxicamente
tendrá que seguir creciendo para llegar allá.